Una economista de 65 años para suavizar el discurso exterior de Milei

Diana Mondino (65 años) vive en una suerte de montaña rusa desde el triunfo de Javier Milei en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales argentinas del pasado domingo. Acaba de ser confirmada como titular de Relaciones Exteriores del futuro Gobierno y no solo tiene que coordinar las comunicaciones del presidente electo con jefes de Estado o de Gobierno extranjeros, sino también sortear las críticas a propósito de las ‘dotes’ diplomáticas de su jefe: para la ceremonia de toma de posesión el próximo 10 de diciembre, antes de cursar las invitaciones formales a los dirigentes en activo, Milei convocó a líderes internacionales de la derecha, aún sin estar en el ejercicio de funciones públicas: Jair Bolsonaro, el chileno José Antonio Kast, Santiago Abascal y Donald Trump.

Pero incluso desde antes de que los argentinos acudieran a las urnas, Mondino ya viene desempeñando el papel de moderar el discurso exterior de Milei. Y es que uno de los primeros dardos del ahora presidente electo fue directo al Papa Francisco: en las semanas previas a la campaña electoral, se descubrió un antiguo vídeo en el que el político ultra liberal se refería al Santo Padre como el «representante del maligno en la tierra». Ahora, y tras un trabajo de su equipo más cercano con Mondino a la cabeza, Milei ha suavizado el tono y pedido disculpas al Papa, a quien anima a retomar un viaje a Argentina que se canceló.

Otro de los fuegos que Diana Mondino se desempeña en apagar es a propósito de una entrevista que Milei concedió, antes de ser elegido, a Bloomberg. En ella, el líder La Libertad Avanza afirmaba que «no trataría con países comunistas», enumerando a Nicaragua, Venezuela y Cuba. Mondino sostiene, sin embargo, que su política será intentar influir en su democratización: «Seremos una democracia liberal y deseamos volver a presentar a Argentina al mundo. Estoy segura de que, al ver la prosperidad que nuestro modelo de Gobierno traerá, nuestro país se convertirá en un ejemplo».

China, el socio comercial más importante de Argentina, es otro de los estados que Milei señaló durante su carrera hacia la presidencia: un país comunista y con el que afirmó que no tendría ningún contacto. La futura ministra de Exteriores ha dado un paso al frente y trabaja para rebajar la tensión, agravada por el hecho de que algunas personas del círculo cercano del presidente electo sugirieron una preferencia por Taiwán. Mondino ya se ha reunido con el embajador chino, Wang Wei, en un encuentro en el que se le hizo entrega de una carta de felicitaciones de Xi Jinping, y se barajó la posibilidad de una conversación entre ambos líderes.

BRICS y cambio climático

Otro frente en la política exterior en el que Milei ha dejado su impronta es la negativa a ingresar en los BRICS, asociación política y económica liderada por Rusia, China, India, Brasil y Sudáfrica, a propósito de la cual comentó, durante la fiesta de su victoria electoral, «si todos ustedes pueden explicarme qué son los BRICS, aprovecharé para aprender». También, baraja la posible salida de Argentina del Acuerdo de París para frenar el cambio climático. A la pregunta de ABC sobre si abandonar dicho pacto no aislaría aún más a Argentina, Mondino responde que no: «Los países son libres de creer en el cambio climático o no, y de elegir con quién quieren negociar o no. No estamos tratando de convencer a nadie de lo que creemos que está sucediendo con el clima del planeta. No creo que esto cause fricciones con otros países y sus empresas».

Pero la crisis más aparatosa con la que Mondino tiene que lidiar es con Brasil. En otra entrevista previa a las elecciones, que Milei concedió al periodista peruano Jaime Bayly, el futuro presidente de Argentina afirmó que Luiz Inácio Lula da Silva, su homólogo brasileño, es un comunista y un corrupto, y que merecía haber sido encarcelado. Cuando Bayly le preguntó si se reuniría con él como jefe de Estado, Milei respondió con un rotundo «no». Brasil es el principal socio comercial de Argentina en la región.

La preocupación del Ejecutivo de Lula da Silva, sin embargo, va más allá de lo ideológico. Milei afirmó antes de las votaciones, que, de resultar elegido, Argentina abandonaría Mercosur -una causa valiosa para Lula- por considerarla «una unión aduanera defectuosa que perjudica a los argentinos de bien».

Mercosur

Mondino explica a ABC que no será exactamente así: «¿Por qué no deberíamos revisar una unión aduanera que tiene más de 30 años y que se estableció en un momento diferente? ¿Un momento en el que los socios más pequeños eran economías pequeñas? No estoy segura de que sea necesario abandonar el Mercosur, pero defendemos la posibilidad de que Argentina tenga acuerdos de libre comercio con quienes desee», afirma. Y añade, en referencia al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que «queremos tener las mejores relaciones con los países europeos. Sin embargo, un acuerdo que tarda 30 años en firmarse nos obliga, al menos, a buscar soluciones alternativas».

Aunque Lula dijo que no asistiría a la toma de posesión de Milei, en los últimos días Diana Mondino ha abierto un canal para negociar en los bastidores. Milei aseguró que el presidente brasileño sería acogido en Argentina, aunque lo expresó de manera fría: «Si Lula quiere venir, será bien recibido».

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